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Fuensalida

El poder del siglo XVI

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En la comarca de Torrijos, rodeado de tierras de cultivo en plena llanura toledana, unos kilómetros al norte de la capital, en Fuensalida se aprecian los contrastes clásicos de un pueblo grande, con numerosas muestras del crecimiento urbano entremezcladas con el sabor clásico del mundo rural.

El espíritu de la villa retrotrae al visitante a épocas pretéritas (siglos XV y XVI) y así es especialmente en la plaza principal, un cuadrilátero irregular enmarcado por nobilísimos edificios, incluido el ayuntamiento, en los que predomina el aparejo toledano (mampostería y ladrillo). El viaje hacia el pasado puede continuar si se deciden visitar todos los monumentos religiosos de la localidad, que son unos cuantos, entre los que destaca la iglesia de San Juan Bautista. Tiene una sola nave y en su construcción sigue los patrones del mudéjar toledano: sillares de piedra para el basamento y para el resto mampostería y ladrillo. Cuenta con numerosos contrafuertes y está encabezada por una esbelta torre rematada en un chapitel de pizarra. A este templo lo acompañan en el pueblo, en orden de interés, otros monumentos como el monasterio de las madres franciscanas (de clausura, visitable solo por fuera), la ermita de Nuestra Señora de la Soledad (Antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Concepción), la ermita de San Antonio Abad y San Roque (fuera del pueblo) y el colegio San José (antiguo convento de los padres franciscanos).

En cuanto al patrimonio civil, cabe mencionar el espectacular palacio de los Condes de Fuensalida y el rollo o picota, de los primeros años del siglo XVI. En el Museo de la Villa, inaugurado en 2015, se encargan de acercar el pasado del pueblo de manera interactiva.

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