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Santomera

Embalse, parada y fonda

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Santomera no sólo es una gran alfombra sembrada de limoneros. Su embalse es uno de los reductos más ricos en la fauna del Levante. Se construyó para evitar las inundaciones de Rambla Salada. Además de cumplir con este propósito, el embalse se erige como parada y fonda de multitud de aves migratorias y morada de otras especies animales. Todo un humedal jalonado en sus alrededores con colinas frecuentadas todo el año por los amantes de la bicicleta de montaña.

Si se prefiere callejear hay que echar un vistazo al palacio neorrenacentista de  la Casa Grande y al rincón huertano del Convento Dominico (S. XVII), que aprovecha basamentos árabes para mantenerse en pie. La ecléctica iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario (S.XIX) venera a la patrona del pueblo. Y el mismo siglo legó a la localidad la casa de Don Claudio y Almazara, constituida por un conjunto de edificios, jardín, huerto y almazara que aún se conserva perfectamente junto con todos los enseres de la época.

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