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Cárcel del 1711

Zerain, Gipuzkoa/Guipúzcoa

¿Por qué las paredes de una cárcel estarían recubiertas de madera de roble? La razón es muy sencilla: para evitar las fugas. Sí, porque los presos de las mazmorras de Zerain huían con cierta facilidad al estar las piedras de las paredes unidas con barro. Así fue hasta que se colocaron entramados de madera para poner fin a las frecuentes evasiones. Estas y otras curiosidades nos sorprenderán cuando visitemos la Cárcel de 1711.

El exterior del edificio no augura ninguna prisión y, de hecho, resulta bastante atractivo. La cosa cambia cuando nos adentramos en su interior y descubrimos los cepos y los grilletes con los que se ataba a los “inquilinos” más peligrosos. Los más afortunados podían campar a sus anchas entre las cuatro paredes de este lugar, que nos imaginamos en aquel entonces oscuro, frío y húmedo.

El edificio se construyó junto con el ayuntamiento en 1711 y durante sus poco más de dos siglos de vida acogió a presos de la más diversa ralea. Un ejemplo fueron los 26 presos de guerra que se alojaron a la sombra de esta cárcel en 1835 para trabajar en las minas de hierro de la zona. 

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