Ideas para llevarte la comida preparada de casa

Tres recetas para tenerte en el bote

Los botes, bien preparados, causarán envidia sana entre tus compañeros.
Los botes, bien preparados, causarán envidia sana entre tus compañeros.

Comer todos los días fuera de casa puede resultar, además de caro, poco saludable. La comidaelaborada y guardada en frascos en la nevera se conserva hasta dos días y en la oficina podrás presumir de menú colorido, sano y variado. ¡Apunta! 

En nuestros tiempos se ha puesto de moda llevar a la oficina o la Universidad la comida en un frasco de conserva, comprado para ello o reciclado. No es mala idea. Aunque conviene pensar muy bien lo que se mete para que resulte no solo buen sustituto de una comida equilibrada y saludable si no que, además de ser bonito, el vidrio es transparente, ya se sabe, se conserve en el bote unas horas en buenas condiciones y, después de todo, esté rico.

No es necesario comer esa comida en el mismo bote, lo que no deja de ser incómodo. Al llegar al lugar de trabajo, a la escuela o la universidad, se puede volcar sobre un cuenco que se lleve. Puede ser imprescindible, sin embargo, comerlo en el bote cuando se va de viaje, por lo que habrá que pensar muy bien los elementos que compondrán su contenido.

El mayor problema en este asunto es que las hojas verdes que entren en su composición no pueden estar en contacto con las salsas y aliños, ácidos y grasos, que formarán parte del plato, para evitar que se pongan mustias e incomibles. Se puede pensar, entonces, en que en el contenido no haya más que ingredientes cocinados o que, aunque sean crudos, no se vean afectados por las salsas porque estas estén en el fondo y las hojas verdes en la parte superior.

Cuando se revuelva el contenido al poner el bote boca arriba y boca abajo aún bien cerrado, por supuesto, o se vuelque este contenido en el plato en el que se va a comer, la salsa que está abajo regará todos los ingredientes y los impregnará con sus aromas y sabores. De este modo, en algunas ocasiones y aunque no debería ser la norma, se pueden preparar los botes para dos días y conservarlos en frigorífico sin revolverlos hasta el momento de comerlos.

Hay que aprovechar todo lo que ofrecen los cereales y las legumbres para cumplimentar las necesidades de hidratos de carbono en una comida completa, que no se suele acompañar con pan, como es lógico, y otros granos de la alimentación humana como los frutos secos.  Junto a estos, algunos alimentos vegetales crudos y otros cocinados serán la base del contenido del bote que se puede terminar en clave vegetariana o con carnes o productos marinos diversos.

La auténtica gracia de estos botes, no hay que olvidarlo, está en… la salsa. Fundamental. Es la salsa la que avivará todos los sabores de los componentes en el momento de volcar el bote en un cuenco o a la hora de revolverlos.

Legumbres con tabulé, berenjena y yogur

  • 1-2 limones, el zumo.
  • 1 berenjena no muy grande pero tierna y tersa.
  • 1 buen manojo grande de perejil muy fresco.
  • 1 cebolla picada fina.
  • 1 cucharada rasa de harina y 5-6 de agua.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 manojito de cilantro, opcional y no imprescindible.
  • 1 tomate para rallar, rojo y duro.
  • 1 tomate pequeño, rojo y duro.
  • 1 zanahoria rallada.
  • 200 g de yogur espeso, de vaca o cabra, tipo griego.
  • 250 g de alubias blancas cocidas.
  • 3-4 hojitas de menta.
  • 75 g de cuscús precocido.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Orégano y tomillo.
  • Pan rallado o mandioca seca rallada.
  • Sal, pimienta, canela y comino.

TIEMPO DE PREPARACIÓN Y COCCIÓN:

Preparar el cuscús como indique el fabricante o, en cualquier caso, echarlo en un cuenco con una pizca de canela molida, un buen pellizco de comino molido y un poco de pimienta. Cubrirlo con la misma cantidad de agua hirviente salada y dejar reposar hasta que la absorba. Luego añadir una pizca de aceite y esponjarlo con un tenedor. Reservar hasta que se enfríe. Remover de vez en vez para evitar que se apelmace. Mientras, llevar a cabo todas estas operaciones.

Lavar el perejil, el cilantro, la menta y el tomate pequeño y picarlos muy finos. Echarlos sobre el cuscús cuando ya esté frío junto con el zumo de limón al gusto y un poco más de aceite, es una ensalada con aliño de limón. Revolver y reservar. La cantidad de perejil tiene que ser suficiente para que sea una ensalada de perejil con cuscús y no lo contrario. Si no se es gustoso del cilantro se puede suprimir. Sofreír en una sartén pequeña la zanahoria y la cebolla hasta que estén suaves, sin adquirir color.

Mientras se van sofriendo, preparar un engrudo con la harina y el agua, que hierva 5-6 minutos, apenas espesado. Si estuviera demasiado espeso, añadir más agua cucharada a cucharada.

Cuando las verduras estén sofritas, echarlas en un cuenco con las alubias ya cocidas y escurridas, un poco de pimienta, orégano y tomillo y aplastar todo con un tenedor para formar una pasta. Combinar con el engrudo de harina, probar de sal y sazón y rectificar. Si estuviera muy seca, añadir 1 o 2 cucharadas de agua. Formar bolitas un poco aplastadas, pasarlas por pan o por tapioca seca rallada y freírlas en la sartén con un poco de aceite. Retirar y reservar.

Asar la berenjena sobre el fuego directo o bajo el grill sobre la rejilla situada en su posición superior. Darle vuelta de un lado a otro hasta que se queme del todo por fuera. Retirar entonces y pelarla de la piel carbonizada. Cortar en dados y salpimentar muy poco. Repartir por encima el ajo rallado, un poco de zumo de limón y una pizca de aceite.

Rallar el tomate, escurrir el exceso de líquido y rociarlo con unas gotas de zumo de limón y un poco de sal. Escurrir al cabo de 2-3 minutos si ha soltado aún más agua. Batir el yogur con un poco de zumo de limón, sal y aceite.

Colocar en el fondo de los botes el taboulé. Encima repartir las bolitas de legumbre perfumadas y sobre ellas el tomate rallado. Por encima los cubos de berenjena y, al final el yogur. Un par de puñados de berros o de canónigos darán un aspecto fresco a estos botes con aires norteafricanos. 

Ensalada de gambas y aliño de jengibre y ajo

  • 175 g de arroz largo.
  • 1 buen puñado de anacardos, enteros o en mitades.
  • 1 cucharadita de ralladura de lima.
  • 1 diente de ajo pequeño, rallado.
  • 1 guindilla roja pequeña, fresca, limpia y picada.
  • 1 pepino pequeño, frotado y en dados.
  • 1 trozo de 3 cm de jengibre pelado y rallado.
  • 250 g de colas de gambas peladas, o langostinos pequeños.
  • 2 buenos puñados de espinacas muy tiernas en hojitas.
  • 4-5 cucharadas de aceite de ajonjoli (sésamo) natural o tostado.
  • 4 cucharadas de zumo de lima.
  • 5-6 tomates cherry kumato, en mitades.
  • Agua y sal
  • Sal, pimienta.

TIEMPO DE PREPARACIÓN Y ELABORACIÓN: 35 minutos

Cocer el arroz como se tenga por costumbre, después de lavarlo al chorro del agua y escurrirlo muy bien en cualquier caso. Se puede hacer al vapor, zambulléndolo en agua salada hirviente durante 3 minutos y luego, ya bien escurrido, al vapor durante otros 10-12. O bien, al estilo más cercano al nuestro, sofreírlo en 1 cucharada de aceite y luego añadiendo 1 y ½ veces de agua que de arroz al cazo hasta que termine su cocción, unos 16-19 minutos, depende de la variedad de arroz. Dejar enfriar.

Mientras se hace el arroz, continuar con todas las preparaciones necesarias: Poner un cazo pequeño al fuego con agua muy salada, tanto como el agua de mar. Echar los dados de pepino y cocer durante 30 segundos desde que vuelva el hervor. Pasar a un colador y enfriar bajo el chorro de agua fría. Escurrir y reservar.

Calentar 1 cucharada de aceite en una sartén y freír a fuego mediano el jengibre y el ajo unos momentos. Pasarlos a un cuenco. Salpimentar las gambas y sofreírlas en la misma sartén lo justo, que no estén crudas, pero tampoco duras por muy cocinadas. Retirar a un plato.

Lavar las espinacas y escurrir sobre un paño. Lavar los tomates cherry y partirlos a la mitad. Reunir en el cuenco en el que están el ajo y el jengibre la guindilla picada, los dados de pepino escaldado, 3 cucharadas del zumo de lima y la ralladura. Probar de sazón y corregir de sal y acidez con el resto del zumo. Terminar con el aceite de ajonjolí que queda.

Cuando todo esté a temperatura ambiente, montar el bote. En el fondo echar el arroz bien seco, si se ha hecho al vapor, encima los anacardos, luego las gambas. Regar con el aliño y, por encima, colocar los medios tomates cherry y, al final, las espinacas hasta la boca del tarro. Cerrar y conservar en frío.

NOTA: El pepino es una verdura que, como todas las cucurbitáceas, se conserva muy mal crudo una vez pelado y troceado, por lo que no es raro que produzca molestias intestinales, sin graves consecuencias, pero sí muy aparatosas. El escaldado en agua muy salada, además de darle sabor y una textura suave, que van que ni pintados con el marisco y los pescados, garantiza su conservación sin problemas, siempre que esté refrigerado.

Pollo con guacamole y salsa pico de gallo

  • 100 g de hojas de hojas verdes y moradas.
  • 1 aguacate, pelado y sin hueso.
  • 1 cebolleta pequeña, picada.
  • 1 cucharada de semillas de ajonjolí.
  • 1 limón, el zumo.
  • 1 pizca de guindilla roja fresca o seca molida.
  • 1 ramo de cilantro.
  • 1 tomate mediano, picado.
  • 200 g de maíz cocido o crudo, para cocerlo.
  • 2 pechugas pequeñas de pollo de corral y orgánico.
  • Sal, pimienta y aceite.

 

David de Luis Martín
David de Luis Martín

TIEMPO DE PREPARACIÓN Y COCCIÓN: 45 minutos

Escurrir el maíz cocido del jugo de su lata o cocer el crudo en agua salada durante 12-15 minutos. Escurrir y dejar enfriar y secar extendido en un plato. Calentar una plancha sobre fuego medio vivo, salpimentar las pechugas de pollo –sin piel– y pintarlas con unas gotas de aceite. Cocinarlas a la plancha o parrilla, esparciendo al final, por encima, las semillas de ajonjolí. Retirar a un plato y, cuando se templen, cortarlas en rombos o cubos. Dejar enfriar.

Lavar la lechuga y esperar a que escurra muy bien. Para la salsa pico de gallo, lavar, limpiar y picar la cebolleta, el tomate y el chile xalapeño. En un cuenco revolverlo con la mitad de las hojas de cilantro picadas, regarlo con un poco de zumo de limón y otro poco generoso de aceite. Reservar.

En un cuenco un poco plano colocar el aguacate con un chorrito de zumo de limón, sal, pimienta y guindilla. Aplastarlo con un tenedor hasta obtener una crema un poco grumosa –a mí me gusta más con tropezones diminutos, mejor que como un puré–. Aliñar con una pizca de aceite.

Repartir en los botes el maíz escurrido o cocido ya frío. Colocar por encima los trozos de pollo y verter la salsa pico de gallo. Cubrir con el guacamole, el resto de las hojas de cilantro en trozos grandes y terminar con las hojas de ensalada.

NOTA: La salsa pico de gallo se puede hacer con guindillas frescas verdes, aunque no sean chiles xalapeños. No tendrán el mismo aroma, pero sí el picante imprescindible para este aliño.

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