Estación de Atocha

Estación de Atocha

Quizás no sea el centro geográfico de la península Ibérica, pero sí puede considerarse que la Estación de Atocha es el centro en muchos otros aspectos: tomando un café o el aperitivo entre el trajín de viajeros nacionales y extranjeros es habitual escuchar acentos de todas las provincias que llegan a Madrid por negocios o por placer, ahora y desde hace décadas. Aquí llegan líneas de alta velocidad, larga y media distancia, todas las líneas de cercanías de Madrid, la línea 1 de Metro y una decena de autobuses, con la ventaja de llegar allí desde cualquier lugar y estar ya en el centro de la ciudad. La Estación de Atocha se descubre con su gran armazón rojizo frente a la plaza de Carlos V, en pleno Triángulo del Arte. A lo largo de su historia, esta estación, ya centenaria, ha sido testigo del progreso del país, de sus cambios de modos de vida, de las rutinas de cada mañana; y también de su dolor, como se recordará siempre en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo; aquel 11 de marzo de 2004 la Estación de Atocha se convirtió además en el centro de la solidaridad de todos los ciudadanos. De las diversas reformas que ha vivido, quizás la más significativa fue la de 1992 en la que, con la llegada del AVE a Sevilla para la Expo, se llevó a cabo un notorio lavado de cara: además del gran intercambiador de techo circular que vemos ahora, se sacaron las vías del recinto histórico y se instaló un gigante jardín tropical dentro de su espectacular y característica estructura de hierro y ladrillo.

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