Restaurante 'A Tempo' (Barcelona)

Lo nuevo de Jordi Cruz

Jordi Cruz en la sala de A Tempo.
Jordi Cruz en la sala de A Tempo.

Todo lo que no viaja el jurado de Masterchef (y tres Soles Repsol) lo hace su carta en A Tempo. En el nuevo “bistró cosmopolita” de Barcelona hay platos de todo el mundo, a elegir por un público que, según Jordi Cruz, “quiere comer bien y gastar poco”.

Mesa para dos en A Tempo (Còrsega, 255), la última apertura a cargo de Jordi Cruz, tres Soles Repsol por Abac, en Barcelona. El ocupadísimo jurado de Masterchef ha aprovechado un parón en las grabaciones del programa culinario más exitoso de la televisión, para poner definitivamente en marcha su cuarta fórmula de restauración en una misma ciudad. Lo hace esta vez en el hotel The Mirror con un equipo formado en su restaurante más gastronómico.

Sala del restaurante.

El cocinero Quim Gabarró está aquí al comando de los fogones enfocados a una sala que ha cambiado sutilmente tras la marcha del también chef Paco Pérez. Su propuesta de corte mediterráneo no acabó de cuajar y la propiedad del hotel propició el relevo. “Hemos dejado pasar un año antes del cambio en la oferta para que esto no pareciera un quita y pon”, advierte Cruz al referirse a la transición de un cocinero a otro.

A decir verdad, su agenda desde el cierre del proyecto inicial hasta la fecha de la nueva reapertura tampoco le ha dado tregua. “Decidimos revalorizar la cocina de temporada a partir de una carta que tuvimos clara en unos instantes”, explicita Cruz.

Cuesta creerlo, sobre todo porque incluye hasta 32 enunciados entre platillos para picar, primeros, segundos, postres y una focaccia cuya receta original es de Jamie Oliver. “La probé en uno de sus restaurantes y me pareció tan buena que opté por hacerla como él”, argumenta Cruz. Es generosa en su presentación y tan jugosa como para pringarse las manos y chuparse los dedos. Es también el complemento ideal para acompañar las anchoas, los quesos y los ibéricos del picoteo. Todos con denominación de origen y a buen precio.

Rigatoni rellenos de rustido.

Jordi Cruz se decanta por el ostrón del Delta al natural y una copa de champán para el primer y único brindis. Como se cuida y mantiene su rutina de ejercicios diaria “a rajatabla”, suele privarse de esos platos y tragos que peor le sientan.

En el menú que compartimos en estos días de rodaje de A Tempo evita la secuencia de foie gras, pero no renuncia ni al ceviche de lulo ni al convincente xató con bacalao ahumado y romesco helado. Éste último lo sirve en un plato cuyo diseño ha sido impreso, como ocurre también sobre el que emplata el finísimo arroz burgués con pichón, rebozuelos, foie gras y trufas; o la nueva versión de su postre Patera Rosa.

La fórmula del bistró se basa en clásicos de todos los tiempos con una relación calidad precio muy buena. “Nuestra intención pasa por comer bien y gastar poco”, advierte Cruz tras fijar el precio medio de una comida o cena en unos 35 euros, bebidas aparte. Para facilitar y favorecer cada elección, el chef ha dispuesto una clara correspondencia entre cocina y bodega, con todas las botellas también por copas. Así como la carta recala en Francia, coquetea con Italia y Grecia –buenísmo el raviolone de mousaka, por cierto–, viaja a Latinoamérica y profundiza en las raíces patrias, la sala está anclada en los años 20 con gánsters de cómic y notas de jazz para entrar en ambiente. 

Cruz espera que este nuevo “bistró cosmopolita” ideado a partir de cocinas que conoce, degusta y revisita seduzca a la gente como para frecuentarlo “con regularidad” y “cuando más apetezca” debido a su horario continuado. El chef se deja caer por el mismo “dos veces a la semana” porque con A Tempo ya son cuatro los restaurantes de hotel que dirige gastronómicamente, con la dedicación que ello comporta.

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