Patatas fritas, un aperitivo popular - Guía Repsol

Patatas fritas

Las patatas fritas han sido un aperitivo siempre popular y recurrente, pero con los años su presentación ha variado desde lo más artesanal hasta su industrialización como snack.

¿Cuánto tiempo llevan elaborándose las patatas fritas? ¿Décadas, siglos? A lo largo de su historia se han preparado tanto patatas artesanales, que se servían con esmero en churrerías y establecimientos especializados, como snacks de grandes multinacionales que han inundado el mercado.

La nueva generación de patatas fritas gourmet es, en cierto sentido, la de aquellas mismas patatas de la churrería de siempre. Hay establecimientos que han mantenido sus métodos de producción artesanal y en muchos casos han hecho de ellos el eje sobre el que sostenerse en el tiempo. Otras marcas son nuevas y han nacido orientando su negocio hacia los consumidores más exigentes.

Hay elementos comunes que identifican a las mejores patatas fritas que pueden encontrarse hoy en el mercado. El tipo de patata es el primer signo de identidad para una máxima calidad. Suelen usarse variedades seleccionadas, en algún caso con nombre y apellido, como la patata agria soriana, huyendo de transgénicos. Los aceites en los que se fríen son aceites de oliva virgen extra, que transmiten toda la riqueza de sus matices a las patatas. Incluso las sales, en alguna ocasión, mencionan su origen en las bolsas.

El universo de las patatas fritas en la actualidad es diverso y rico.

Patatas seleccionadas, aceite de oliva virgen extra y sal son los ingredientes de este aperitivo

Consejos de compra y consumo

Patata, aceite y sal son los únicos ingredientes necesarios para unas patatas fritas. Por eso, a la hora de decantarse por unas u otras toca usar la lógica y evitar las que incluyan saborizantes, aromas o colores artificiales. Esos elementos hablan en contra de la calidad que se puede esperar del producto.

Por otro lado, cuanto más recientes sean las patatas mejor, ya que se añejan al poco tiempo.

Comentarios nutricionales

Las patatas fritas de bolsa aportan hidratos de carbono complejos y grasa de la fritura, principalmente grasas vegetales (oliva, girasol, maíz, etc.). Son fuente de magnesio, potasio, fósforo, tiamina y niacina. Se recomienda un consumo moderado y ocasional debido a su contenido en sal y su alto valor calórico (como media unas 472 kcal/100 g).

Los comentarios nutricionales de los alimentos se refieren exclusivamente al alimento genérico, sin indicación de marca, y están basados en el Reglamento (CE) Nº 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos. Las declaraciones de salud indicadas son las relativas al Reglamento (UE) Nº 432/2012 de la Comisión de 16 de mayo de 2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas a la relativas a la reducción de riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.

Las cantidades indicadas son referidas a 100 gramos de porción comestible del alimento (parte que realmente se come (peso neto), es decir, aquella que queda después de quitarle la cáscara, hueso, piel o espinas, según el caso). Para los comentarios nutricionales, se han utilizado como referencia principalmente las Tablas de Composición de Alimentos de Olga Moreiras y col. 16ª Edición. 2013.

Armonías

Las patatas fritas combinan fácilmente con vinos blancos pálidos de Huelva y finos y manzanillas de Jerez. Pero una cerveza rubia o un vermut emparejan también perfectamente con este popular aperitivo.

Seleción de las mejores patatas fritas

Los expertos han analizado los distintos productos basándose en criterios científicos, gastronómicos y dietéticos para realizar esta elección.

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Rutas recomendadas