Apetecen a cualquier hora

De pintxos por Bilbao

De pintxos por Bilbao.
De pintxos por Bilbao.

Cuando un turista llega a España, y a sus bares, suele acabar preguntando cuál es la diferencia entre un pintxo y una tapa. El pintxo, por regla general, se entiende como aquel que se puede comer con las manos de uno o dos bocados a diferencia de la tapa, que suele ser un plato a consumir con cubiertos. El pintxo se consume en el País Vasco. Allí, es prácticamente obligatorio cuando se sale a txikitear, es decir, a tomar chatos de vino o cerveza en la hora del aperitivo o tras la jornada laboral.

Tradicionalmente solían ser pequeños bocados sobre rebanadas de pan, pero cada vez es más habitual encontrar platos calientes y con mayor elaboración.

Repasaremos de un vistazo cuáles son los locales más populares de la ciudad del Guggenheim, donde repostar después de un día de museos, de paseos o de música. Porque en Bilbao también se celebran festivales internacionales que congregan a varios centenares de personas. 

El pintxo clásico era siempre con pan.
El pintxo clásico era siempre con pan.


En la vertiente sur de la ría es famoso el Café Iruña. Este local decorado con estilo mudéjar a principios del siglo XX –sí, quién lo diría– con zona de barra y de mesas, ofrece una especialidad que bien podría ser de latitudes inferiores. Son los pintxos morunos, cocinados sobre brasas en una esquina de local. Solo se sirven por las tardes, pero si llegamos antes existe la opción del serranito, un bocata menudo con virutas de jamón y panceta.

Cerca del estadio de San Mamés el clásico es Mugi, regentado desde hace medio siglo por la familia Díez. Su barra está repleta de pintxos sobre pan de Lekeitio y su carta cuenta con una buena oferta de vinos para tomar por copas. Si nos acercamos al Guggenheim tenemos que probar los de bacalao y kokotxas al pil pil de Monty, además de sus pintxos de txangurro, con su bechamel gratinada. 

En Bilbao es difícil encontrar un bar que no tenga una barra completa de pintxos.
En Bilbao es difícil encontrar un bar que no tenga una barra completa de pintxos.


Cruzamos definitivamente la ría para llegar al Casco Viejo. La Plaza Nueva es el punto de reunión. En Gure Toki juegan al despiste entre la vanguardia y la tradición con las clásicas rabas y el pulpo a la plancha frente al carpaccio de avestruz o el cangrejo en tempura. También tienen ya adeptos los trampantojos de Zuga y los pintxos fusión de Sorginzulo; a saber, gyozas de magret de pato y ceviche.

Uno de los pintxos del Gure Toki en Bilbao.
Uno de los pintxos del Gure Toki en Bilbao.


Si preferimos algo más contundente, en Askao Berri se han especializado en las txapelas (bollos de pan relleno) y las traineras (molletes) rellenos de bacalao al ajorriero, de pollo y patatas fritas o de un revuelto de pato, pimiento verde, patata, cebolla y hongos.

Acabamos con dos obligatorios. Uno es el Txiriboga, donde pedir kroketas que no paran de salir de la freidora o tomar un buen bocadillo. Otro es Xukela, cerca de la catedral, con los de siempre, de queso y anchoa por ejemplo, o con un producto que es difícil de encontrar en el resto de tabernas de España. Son lascrestas de gallo, que se confitan y se acompañan de setas a la plancha y pimiento de cristal.

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