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Arrancamos este viaje por Latinoamérica, sin salir de la capital, transitando los más de 8.000 kilómetros de la costa del Pacífico mexicano. Cerca del parque del Retiro, el cocinero Roberto Ruiz despliega en Barracuda MX (RGR) una cocina sofisticada con platos como guacamole de langostinos enchipotlados, ceviche de corvina marinada en maracuyá, lubina a la talla con adobo de chiles guajillo y poblano o su afamado tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado. Rematamos la velada en su amplia barra de coctelería. El Bajío llegó en 2024 a Madrid tras más de 50 años de trayectoria en Ciudad de México -donde cuenta con una veintena de sucursales-. Entre sus antojitos, destacan los panuchos yucatecos (cerdo cocido con achiote y jugo de naranja, tortilla y frijol refrito), el aguachile de corvina o las croquetas de mole casero. Amplia oferta de tacos y sopes, nos decantamos por las carnitas al estilo de Michoacán entre sus principales.
Los tacos de Puerco, con sus salsas de diferente intensidad en picante. Foto: Sofía Moro.
Desde 1993, la familia Castañeda (con Adrián al frente de la sala) ofrece cocina tradicional mexicana en Entre suspiro y suspiro, donde presumen de contar con la colección de tequilas más grande de Europa: unas 1.600 botellas diferentes, algunas regaladas por clientes. Su comedor se convierte en una pequeña galería con obras de artistas compatriotas. Entre los últimos en llegar a la escena capitalina desde esas latitudes está Ticuí, con un cálido comedor con cocina a la vista y una gran mesa en la que se preparan las tortillas que acompañan buena parte de su oferta gastronómica de raíces aztecas. A destacar el pastel de elote (maíz) dulce con helado de caramelo salado, un postre que no deja indiferente.
Tres taquerías para pasarla padrísimo con amigos. Solito es pequeña taquería en el barrio de los Austria, donde se ama a Cantinflas, regentada por Miguel Grande, y entre sus especialidades, además de los tacos, está el guiso tradicional de pozole rojo. Portacos está en el barrio de Vallecas, donde se sirven quesadillas, chelas, carnitas, totopos o guacamole 100% casero. Y Puerco, frente a la Casa de México, donde Andrea y Carlos han reproducido el ambiente de un puesto callejero de Ciudad de México, donde la masa de las tortillas se hace cada día y se rellenan en abundancia hasta que no se pueden cerrar. Entre los famosos también triunfa la cocina mexicana, como la recomendación de la actriz Toni Acosta en Pozuelo de Alarcón, Central Mexicana, con especialidades como los camarones a la diabla o el pollo Guanajuato. Y si alguien no consigue localizar a la artista Samantha Hudson, "que me busque en la terraza de La Taquería de Birra, en la Plaza de las Comendadoras, tomando micheladas".
Perú es otro de los países con más presencia gastronómica en el mundo. En Guía Repsol tenemos varios restaurantes que nos acercan esta cocina y sus mestizajes con la japonesa (nikkei) y china (chifa). Los impulsores de Llama Inn (RGR) se definen como "un restaurante de comida inmigrante. De raíces peruanas, nacido en el Brooklyn diverso y urbano de la década pasada y asentado en una Madrid cada vez más cosmopolita y fantástica". Una oferta con guiños al recetario chifa, fusionando técnicas peruanas con productos locales -dispone de un menú en el que el chef te sorprenderá- y una disfrutona coctelería para el afterwork. Tampu -en quechua parador- (RGR) es un interesante exponente de la cocina peruana de su cocinero y propietario Miguel Ángel Valdiviezo. La huatia surcana de osobuco, el ceviche de corvina, mejillón y zamburiña con toque de pisco, o el ají de gallina a la moda antigua se pueden acompañar con cervezas del país andino, gran variedad de pisco sour y cócteles de autor. La palabra quechua Mikuna significa "alimento para el cuerpo y para el alma", según explica Luis de los Ríos, que dirige en Chamberí el Solete con este nombre y donde firma una propuesta autóctona con guiños del mundo.
Fue el primer puesto peruano en el Mercado de los Mostenses y su propietaria, Lily, reconoce que muchos desconfiaban de unos chinos preparando esta cocina. Sin embargo, el Solete Restaurante Lily lleva más de 15 años guisando al wok platos de la cocina chifa sabrosos, abundantes y a precios asequibles. Algunos, mejorados con los consejos de los clientes de toda la vida. Siguiendo en la estela de la fusión peruano-china, en Chifa Comedor (RGR) los hermanos Gil, Julián y Luis Miguel combinan estas culturas en una carta reducida con imprescindibles como los dumplings chinolatinos con salsa de chiles ahumados, los tacos de brisket con pecho de ternera ahumado o el curry rojo de carrillada. Metidos en el universo nikkei, tan de moda hoy en la restauración, destacamos a Luis Arévalo, que desde 2018 despliega en Gaman (Un Sol) una amplia oferta fusión (gyozas, anticuchos, pokes, sanguchitos, sashimis, tiraditos, sushi...) o mejor ponerse en sus manos con el menú omakase. Otras tres referencias top con categoría Restaurante Guía Repsol: Cilindro -base peruana con pinceladas niponas y asturianas, tierra donde trabajó muchos años el chef Mario Céspedes-; Lima Nikkei -poniendo especial énfasis en la despensa del mar-; y Hasaku Chifa Nikkei -muy enraizada en la mezcla de las técnicas asiáticas con el producto peruano y el gran conocimiento de Jhosef Arias-.
El bogotano Edwin Rodríguez nos traslada a los sabores, aromas y ritmos de Colombia en Quimbaya (Un Sol) a través de sus menús degustación. Entre sus grandes hits de estos seis años de historia en la capital está la sobrebarriga al estilo del altiplano cundiboyacense, la arepa de maíz amarillo frita, rellena de huevo y coronada con vieira glaseada o su ceviche de carpaccio de gamba con salsa de tomate, cebolla, cilantro, ají y ralladura de bollo limpio costeño (con harina de maíz). Para probar la cocina colombiana más tradicional, con sus empanadas, buñuelos, bandeja paisa, sancocho y aguapanela fresquita, La Fonda es el Solete madrileño donde no solo por su buena sazón, sino también por su amplia decoración, nos traslada a una casa finca rodeada de cafetales.
La arepa de huevo y vieira nos traslada a la costa atlántica colombiana. Foto: Sofía Moro.
En el Mercado de los Mostenses, Miguel Ángel Méndez prepara encebollados, tamales, chochos con tostado, chicharrón con yuca frita, pollos al carbón... Cocina casera, "de las abuelas", en el pequeño puesto Miguel Ángel Méndez Fusión (Solete). En el barrio de Carabanchel está ubicado La Toquilla (Solete), donde se puede descubrir la diversidad de la cocina ecuatoriana, con platos como la fritada, hornado de cerdo o bandera (con un menú del día de martes a viernes). Y en Chulla (RGR), el chef Pablo Maldonado establece un diálogo entre tradición y curiosidad, reinterpretando la tradición ecuatoriana con platos de autor en los que también aparecen guiños a la cocina española y a la fusión internacional: tartar de salmón ahumado con gel de maracuyá, mousse de aguacate y sal prieta; rissoto con pichón en escabeche; o bizcocho de plátano con nibs de cacao ecuatoriano.
Sin las llanuras ganaderas de la Región Pampeana rodeando la capital, pero en Madrid cada vez se encienden más parrillas de carne argentina. Entre los Soles Guía Repsol tenemos varios ejemplos donde se miman los diferentes cortes de vacuno. Los hermanos Martin y Joaquín Narváiz rinden culto en Lana (Dos Soles) a vísceras y carnes, sean chinchulín, molleja, bife, ojo de bife, chorizo criollo o chuleta. Todo maridado con una bodega con más de 1.000 referencias. El parrillero Javier Brichetto cuenta con dos sucursales de Piantao (RGR), en Chamberí y Legazpi, un asador argentino de sello propio, donde el fuego es el eje de una cocina centrada en cortes seleccionados y producto de alta calidad. En Mama Rosa Restobar (Solete), a la espalda del Matadero, la especialidad son las milanesas, con casi una veintena de versiones, con opciones veganas y sin gluten. También tienen varios adeptos sus empanadas caseras.
Empanadas (con repulgue a mano), quichés, entrepanes, carnes, dulces caseros... La casa de comidas argentina Buenas y Santas (Solete) aboga desde 2009 por lo natural en un precioso bistrot de Legazpi. Sus menús del día son muy recomendables. En la taberna Cedrón Wine Bar se dan de la mano vinos españoles, argentinos y de otras latitudes del mundo. Argentina es el país del mundo con más pizzerías por habitante y la actriz Irene Escolar nos confesó que le gustan las pizzas con este estilo (masa gruesa y mucho queso) de Pizza Posta (Solete), de gran tamaño –“de una pizza comen dos personas”, advierten los propietarios- y muchos ingredientes vegetarianos. Y para terminar pecando, qué tal un helado de dulce de leche en Kalúa Helado Artesanal, que empezó su andadura en Buenos Aires en 1982 con la elaboración artesanal de sabores, aterrizó en Málaga en 2003 y en la capital en 2012.
Las arepas y tequeños venezolanos han conquistado la ciudad en los últimos años. En esta selección, proponemos visitar un Solete con aires de estas latitudes pero con un decidido estilo vegano, el que le aporta la cocinera Carmelina Mela Spatafora. En Cookaluzka preparan patacones caribeños con queso fundido y pico de gallo; la piña Caribbean-Thai, rellena de quinoa con arroz integral, heura (concentrado de proteína de soja) marinado con especies tailandesas, vegetales al wok al estilo cantonés y piña guisada a la barbacoa; o la insuperable Reina Pepiada, arepa rellena con cremoso de aguacate y heura a la parrilla.
Teletransportarte a un paladar en pleno malecón de La Habana. En el Solete Havana Blues preparan ropa vieja, buñuelos de yuca y queso, pollo tropical con salsa de piña y curry, y siempre hay que dejar hueco para el flan casero, una porción de tarta de tres leches y un refrescante mojito. Y estos días de celebración de la Hispanidad, podemos aprovecharlos para despedir a uno de los clásicos del centro de Madrid, Zara -que cerrará sus puertas tras 62 años abiertos- y que es uno de los rincones favoritos de la cantante Alaska, que bautizó incluso con su nombre el plato donde se mezcla mitad ropa vieja y mitad picadillo criollo con arroz blanco.
En Fiera (Solete) invitan a un viaje con mucho punch por diferentes cocinas callejeras de Latinoamérica donde disfrutar de tacos, tostones, tequeños, anticuchos, ceviches, empanadas o arepas en el céntrico barrio de Chueca. Y para beber, mezcal, pisco, michelada o cervezas de origen colombiano, peruano, mexicano o argentina. La confluencia entre México, Perú y España es la base de Pacto Raíz (Solete), cuya carta de platos divertidos y cromáticos está a cargo de los chef André Chumbe, Álex Marugan y Rocío Martínez, que se han atrevido a versionar el mítico sándwich castizo de minutejos de oreja con chiles fermentados. Y concluimos el recorrido en Insurgente (Solete), donde el colombiano Genaro Celia y el argentino Agustín Mikielievich ponen el acento latino a esta barra del Mercado de Chamberí cuyos platos de fusión juegan con distintos sabores del mundo. Sus baos de brisket de vaca son motivo de peregrinación.
'Insurgente' propone un viaje latino lleno de sorpresas. Foto: Alfredo Cáliz.
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